«El cambio se desea y se teme; por eso la química, pura variación, inquieta»
«Siento tristeza por la cantidad de niños que murieron en el Holocausto y que habrían podido ayudar tanto al progreso de la Humanidad»
El VI Día de la Química se celebra hoy en Oviedo, en el auditorio Príncipe Felipe. Convocan el Foro Química y Sociedad, el Colegio de Químicos y la Asociación de Químicos del Principado. Los actos se desarrollarán a partir de las 11.30 con la entrega del premio «Du Pont», la medalla de oro de la Real Sociedad Española de Química y el premio «Anquista» y la conferencia de Roald Hoffmann, premio Nobel de Química en 1981, ofrecerá hoy, a las doce y media, en el auditorio Príncipe Felipe, una conferencia -en la que explorará las relaciones entre la química, el arte, la poesía y la psicología- dentro de las actividades del VI Día de la Química, que en esta ocasión se celebra en Oviedo. Hoffmann, judío polaco, víctima del Holocausto, es una persona verdaderamente excepcional, políglota y con una amplísima cultura científica y humanística. Catedrático de Ciencias Físicas en la Universidad de Cornell (EE UU) es un excelente conocedor de España y como tal se manifiesta en esta entrevista.
-¿Qué tiene que ver la química con el arte?
-Las moléculas pueden ser sencillas o complicadas con las de la hemoglobina. Paralelamente nos gustan objetos sencillos o complicados como el Taj Mahal o la catedral de Toledo y su cúpula. La química de igual manera puede ser vista desde distintos ángulos.
-¿Y la sinagoga de Toledo?
-Ya, la sinagoga de «El Tránsito» es un gran ejemplo de simplicidad en la arquitectura, con detalles mudéjares en una estructura muy sencilla.
-En cuanto a la psicología…
-Una de las razones por las que la gente manifiesta sentimientos ambivalentes respecto a la química es por lo que tiene de cambio que siempre se desea y se teme. Por eso la química, pura variación, inquieta.
-¿Y la poesía?
-Tanto el lenguaje de la química como el de la poesía están en tensión. Los científicos usan su lenguaje sin pensar en él. Sólo manejan fórmulas. Algunas palabras como fuerza o energía que en la ciencia tienen un significado muy concreto son asimismo usuales y hay que considerarlas también en esa otra dimensión.
-Complicado.
-Recuerdo una vez que un conferenciante hablando de límites y fronteras se refirió a fronteras libres. Es un contrasentido. Pero tiene significado científico. Merece la pena reflexionar sobre esas cosas. Por eso se puede hablar de la dimensión poética del lenguaje científico. En ciencia hay palabras sin una carga de significado importante. Pero debe ser muy concreto. Es el caso de términos como calor o trabajo en termodinámica. Explican, por ejemplo, por qué la eficiencia de un motor de explosión es del 25 por ciento o del porcentaje que sea. Sin embargo, en poesía una palabra puede tener muchos significados. Me interesan esas distinciones.
-Son filosóficas, ¿qué pensadores le interesan especialmente?
-Wittgenstein y su preocupación por el significado de las palabras, por la semántica. Me parece muy interesante. Y Spinoza también, sus reflexiones sobre lo razonable de la religión. Me gusta pensar sobre las cosas, luego me gusta la filosofía.
-Usted es polaco y enamorado de las culturas de Alemania y Rusia, dos países tan poco amistosos secularmente con los polacos.
-Para ser preciso, soy judío polaco, que es algo muy concreto. Un grupo minoritario en el país. Me siento muy europeo y eso que llevo desde los 11 años de edad viviendo en EE UU. Me gustan la cultura alemana y la rusa. Hablo alemán y ruso. Y sueco, ya que estoy casado con una sueca. Estudié francés en la escuela y sé algo de español.
-De niño estuvo en un campo de concentración nazi.
-Lo pasé mal. Mi madre y yo conseguimos escapar. Pero muchos otros no. Siento mucha tristeza por la cantidad de niños que murieron y que habrían podido ayudar tanto al progreso de la Humanidad. Con todo lo malo que se pueda decir sobre el general Franco también hay que recordar que permitió que muchos judíos cruzasen la frontera y gracias a eso se salvaron y se fueron a Sudamérica o a los EE UU. La historia del pueblo judío es triste, tienen episodios trágicos como el exilio en Babilonia, la destrucción del templo, la expulsión de España o el Holocausto. Son etapas muy interesantes dentro de lo trágico porque marcan períodos de gran florecimiento de la cultura judía y después viene la crisis. Sólo se producen pérdidas cuando hay algo que perder. Por eso siempre me ha interesado España por su cultura judía en Al Andalus y en la zona cristiana. En Barcelona en el año 1286 se produce un debate muy interesante entre el rey Jaime I y Nachmanides, sabio judío.
-Cabalista.
-Sí y en la zona musulmana estaba nada menos que Maimónides, en Córdoba. Ahora España cada vez reconoce más la influencia de las culturas musulmana y judía. Volviendo a mi experiencia, ciertamente la guerra me impactó y me influyó desde el punto de vista psicológico. Pero creo que no se puede tener una visión romántica, no por sobrevivir eres mejor persona.
-¿Enseñar o investigar?
-Desde mi punto de vista la enseñanza y la investigación deben ir juntas. A mí enseñar me convirtió en mejor investigador. Cuando me pongo ante una audiencia trato de transmitir algo coherente aunque en mi mente domine el caos. Cuando tengo una idea novedosa la planteo a cinco o seis personas de mi equipo, de mi grupo de investigación y después escribo un artículo que pueden leer miles de científicos. Enfoco mis clases como mis artículos porque es lo mismo dirigirse a cincuenta personas que a miles. Me explico lo mejor posible pero no puedo coger por la solapa a cada uno y decirle ¿me entiendes? Aprendí mucho dando clase de química de primer curso porque hay una retórica de la pedagogía. En clase aprendes por el contacto personal con los alumnos aunque algunos se duerman y otros estén pensando en sus cosas. Las técnicas de comunicación que aprendí en el aula las apliqué después a los artículos sobre investigaciones.
-¿Todo se reduce a una combinatoria de átomos?
-La química realmente es más de las moléculas que de los átomos. Como la poesía no es de las letras sino de las palabras. Es posible construir muchas cosas con las palabras y con las moléculas. En cualquier caso, lo que realmente define a las moléculas y sus reacciones son los electrones. Por eso he estudiado los electrones y cómo influyen en la naturaleza de las moléculas. Y he oído la música de los electrones.
-Sonata, contrapunto, fuga… ¿qué formas corresponden a la música de los electrones?
-No estoy seguro de querer seguir con esa metáfora. En cualquier caso, hay cosas interesantes, sobre todo en la relación entre la música y la mecánica cuántica. Al tocar una guitarra los dedos en los trastes definen longitudes concretas de las cuerdas. Y una de las cosas más útiles en química son los espectros, las señales que nos llegan de las moléculas. Un buen guitarrista como Andrés Segovia sólo por el sonido puede saber la longitud de una cuerda y de qué está hecha. En el espectro de una molécula, la luz también aporta información de algo que no vemos. Quien analiza la señal estudiando el espectro es como el buen guitarrista que sólo por el sonido sabe muchas cosas del instrumento en cuestión.
-¿Todo es química?, ¿ha ganado el reduccionismo extremo?
-El reduccionismo es un peligro. No creo que todo sea química. Pero muchos físicos creen que todo es física. Reducir una ciencia a otra es una forma de comprenderla. Pero no me parece interesante. Imaginemos que recibo una carta con un poema. Y que pueda llegar a saber qué ocurrió en las neuronas del poeta mientras estaba escribiendo esos versos. Me darían el Nobel pero no por eso entendería mejor el poema que está en función del lenguaje de las emociones y de la psicología. Por lo mismo, tanto la química como la física no se pueden reducir a la biología.
-Con Obama llega el primer ciudadano negro a la Casa Blanca, ¿para cuándo un primer ministro judío en Alemania?
-El problema es que no quedan muchos judíos en Alemania. Pero podría ocurrir, por qué no. En buena medida se van dando pasos. Tienen una canciller, una mujer, que además es científica. La conocí hace 25 años en Alemania del Este. ¿Para cuándo un marroquí presidente de España?
-¿Por qué lo dice?
-Hombre, aquí hay tantos emigrantes marroquíes…
bel Roalt Hoffmann.